miércoles, 10 de agosto de 2011

CARTA DE UN HIJO/A A SUS PADRES





No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.

No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces;
y me enseñas a gritar a mí también.
Y...  yo no quiero hacerlo.

No me des siempre órdenes.
Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas,
yo lo haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas, buenas y malas.
Si me prometes un premio, dámelo;
pero también si es un castigo.

No me compares con nadie, 
especialmente con mi hermano o mi hermana.
Si tú me haces sentirme mejor que los demás,
alguien va a sufrir;
y si me haces sentirme peor que los demás,
seré yo quien sufra.

No cambies de opinión tan a menudo
sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa decisión.

Déjame valerme por mí mismo.
Si tú haces todo por mí,
yo nunca podré aprender.

No digas mentiras delante de mí,
ni me pidas que las diga por ti,
aunque sea para sacarte de un apuro.
Me haces sentirme mal
y perder la fe en lo que me dices.

Cuando yo hago algo malo, 
no me exijas que te diga el por qué lo hice.
A veces ni yo mismo lo sé.

Cuando estés equivocado en algo, admítelo,
y crecerá la buena opinión que yo tengo de ti,
y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones.

Trátame con la misma amabilidad y cordialidad
con que tratas a tus amigos.

Porque seamos familia
no quiere decir que no podamos ser amigos también.

No me digas que haga una cosa
si tu no la haces.

Yo aprenderé siempre lo que tú hagas,
aunque no me lo digas.
Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

Cuando te cuente un problema mío, 
no me digas "no tengo tiempo para bobadas",
o "eso no tiene importancia".
Trata de comprenderme y ayudarme.

Y quiéreme. Y dímelo.

A mí me gusta oírtelo decir,
aunque tú no  creas necesario decírmelo.

lunes, 25 de julio de 2011

“Los niños aprenden lo que viven” Dorothy Law Nolte



Si los niños son educados entre reproches,  aprenden a condenar.

Si son educados con hostilidad,  aprenden a ser agresivos.

Si viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.

Si son tratados con lástima, aprenden a auto compadecerse.

Si son puestos en ridículo, aprenden a ser tímidos.

Si viven en competencia, no aprenden a compartir.

Si son regañados por sus errores, aprenden a sentirse culpables.

Si viven carentes de estímulo,  aprenden a no confiar en sí mismos.

Si no conocen el reconocimiento, no aprenden a valorar a los demás.

Si son educados sin aprobación, aprenden a buscar relaciones tóxicas.

Si viven entre mentiras,  no aprenden el valor de la verdad.

Si son tratados sin amabilidad,  nunca aprenden a respetar a los demás.

Si los niños crecen en un entorno de seguridad,  aprenden a no temerle al futuro.

Y si viven sus años más tempranos rodeados de amor sincero, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.




http://www.kanguras.org/index.php?view=article&catid=28%3Acrianza-y-educacion&id=127%3Als-nins-aprenden-lo-que-viven-dorothy-law-nolte&option=com_content&Itemid=37



sábado, 25 de junio de 2011

"TIENEN QUE ENCONTRAR ESO QUE AMAN". Discurs de Steve Jobs (Appel).

He trobat este enllaç en el Blog de Cossimo Brigantello (professor de Socials) i em pareix molt interessant. Es tracta del discurs que va fer Steve Jobs, un dels fundadors d'Appel, amb ocassió de la graduació d'alumnes d'una universitat americana.Conta tres històries sobre la seva vida. Històries que fan que pensar.
Vullc compartirles.
Enllaç del vídeo:
http://vimeo.com/1819835
Enllaç del discurs tradüit :
http://blog.fitopaldi.net/wp-content/files/2006/02/SteveJobs.pdf

viernes, 17 de diciembre de 2010

Defensordelprofesor

M'han enviat un correu on es demanen firmes per a un manifest en defensa del professor.
http://www.yotambiensoydefensordelprofesor.es/ Per supost, estic totalment en contra de les agresions físiques i verbals al professorat. A qualsevol. Però he vullgut contestar i donar la meua opinió, la meua reflexió. El problema no es tan simple com ho pinten. Aço es el que he contestat:

Yo soy defensora de los maltratados: profesores, mujeres, alumnos, niños, ancianos...Estoy totalmente en contra de las agresiones físicas y verbales. De la humillación, de los castigos, de los insultos, de la falta de respeto...
Firmaría este manifiesto si en el título rezara "yotambiensoydefensordelprofesormaltratado".
O, mejor todavía,"yosoydefensordelasvíctimasdelosmaltratos".
Pero, sinceramente, no soy defensora del profesor.
Porque hay profesores ante los cuales los niños se sienten indefensos; porque hay profesores que dañan la autoestima de los niños; que son hostiles con los niños; que agreden física, psicológica y verbalmente a los niños.
¿O acaso un zarandeo no es una agresión física?
Y la humillación, los castigos, las amenazas, las etiquetas, la intimidación, etc., etc., ¡delante de todos los compañeros!, ¿no son agresiones psicológicas y verbales?
Culpamos a los niños, a los adolescentes, a los jóvenes, de su comportamiento, eludiendo nuestra responsabilidad como educadores. Los padres, los profesores y la sociedad somos los únicos responsables. Los verdaderos culpables. Ellos nos copian. NO LO OLVIDEN.

domingo, 10 de octubre de 2010

L'importància d'educar...en valors

Cada volta ho tinc més clar. La meua prioritat es l' educaciò en valors, l'educaciò emocional. Estic totalment d'acord amb les paraules de Lluís Llach:

"El día que las palabras respeto, sensibilidad, igualdad, justicia, bondad, ternura, ...... presidan nuestra sociedad, el día que preguntando a un niño / joven qué quieres ser de mayor conteste quiero ser buena persona, estaremos en el buen camino". (Verges 2007)


Personalment, valore i reconec a les persones per la seua personalitat . I he comprovat en moltes ocasions, que persones "amb carrera", que presumiblement deuríen tindre una millor educaciò (coneiximents, costums, valors i formes d'actuar) no la tenen. Però lamentablement, hui només ens preocupa i ens ocupa l'educació académica.
Com deia la meua matrona, ens preocupem per l'embarás, per el part...i després? Guardería, iaios, cole, extraescolars...Passem el mínim temps possible amb el nostres fills i volem que  ens fagen cas, que ens obeïsquen. No som conscients que la única manera d'educar es amb l'example.L'educació no sols es produïx a través de la paraula:està present en totes les nostres accions, sentiments i actituds.I moltes vegades critiquem el seu comportament sense pensar que ens están imitant.Però clar, encara hi han pares que diuen alló de "cuando seas padre comerás huevos".Actualment podém trobar infinitat de llibres, d'articles, de blogs que parlen sobre l'educaciò emocional i en valors. Educar d'aquesta manera requereix més temps, més dedicaciò. Es més fácil recurrir al castic, a l'autoritat per a que ens fagen cas. Però es molt més gratificant per a tots (pares i fills) educar amb empatía, amb coheréncia. Ho sé per experiéncia.
Vullc compartir el article de Leoplodo Abadía. M'agadat molt. I en els blogs que etiquete com molt interessants hi han reflexions meravelloses sobre este tema . Ojalá tots pensaren igual. Com diu L. Abadia faríem un mon millor.
 
Artículo de Leopoldo Abadía
Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!”
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz…y me exigieron mucho. Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podian imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante:intentar darme una muy buena formación. (Si no la adquirí, fue culpa mía).
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,…Lo que por ahí se llama “buena gente”.Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos…En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO.Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
P.S.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.